Javier Serafini

El negocio de los call centers es uno de los que atravesó un fuerte proceso de reconversión, producto de las dificultades para exportar. Claro que fue un cambio doloroso, que produjo una pérdida de 30.000 puestos de trabajo, según dijo a iEco Javier Serafini, CEO de Cat Technologies, uno de los contact centers que opera en el país. “Entre 2008 y 2009, la distribución de nuestros negocios estaban repartidos por mitades entre exportaciones y mercado interno. Hoy ya no se exporta casi nada”, dice el empresario con cierta resignación.

Al igual que otros sectores, los call centers padecieron la suba de costos internos (con mucho peso de la mano de obra), que no pudieron trasladarse a los precios. Serafini acota, además, que simultáneamente “surgieron otros países de la región ofreciendo precios más bajos”, lo que terminó de abrochar el cerrojo a la exportación de los servicios que ofrecen.

“La industria alcanzó a tener 85.000 empleados, en la actualidad no sobrepasan los 55.000”, añade Serafini. En ese proceso, “hubo multinacionales que se fueron, entre ellas la norteamericana Teletech, que despidió a 5.000 empleados. Hubo otras, como Teleperformance, que los servicios que exportaban los derivaron a otras filiales”.

Serafini cuenta que las dificultades crecientes con el retraso cambiario perjudicaron a las empresas más grandes y las más chicas. Otras, en cambio, lograron reorientar sus servicios hacia el mercado interno. Cat Technologies, por ejemplo, contaba en 2010 con 800 empleados. “Hoy tenemos 1.400, porque pudimos captar nuevos segmentos de mercado que quedaron vacantes”.

 

Javier Serafini

iECO, 19/05/2013